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mostly harmless…

Cobrado como a un príncipe, tratado como a una rata

El otro día tuve la oportunidad de comer rápidamente en un restaurante que está al lado del asiático Kobe de Las Tablas, digamos que se llama Altajo (hale, vamos al tajo). Hacía mucho tiempo que no me habían tratado tan mal en un restaurante, aunque claro, tampoco podía esperar mucho de una cervecería.

De un estupendo menú de 11 euros había dos opciones por plato, postre o café incluido y punto. Tal como entré hice ademán de girarme….pero a mis espaldas quedaba el erial que representa el infinito distrito de Las Tablas.

Parece como si por el mero hecho de vivir ó trabajar en este desierto de asfalto y hormigón, uno tuviese que pagar algún tipo de impuesto revolucionario que pudiese justificar al alza cualquier precio. Sin embargo era eso ó volver al distrito urbano-sahariano que quedaba fuera del local.

Así que me emplacé en el restaurante-cervecería de superLuxe, nada diferente de cualquier sitio de barrio sencillo en el que un menú copioso y completo llega como mucho mucho a los 10€ (como es en la mayoría de los casos, en los aledaños del polígono industrial de Alcobendas). Rápidamente la camarera me emplazó en el peor sitio de todos: la monomesa.

¿Que qué es una monomesa? (no, no es la mesa de los monos) Pues se trata de una mesa muy pequeña, optimizada y habilitada para cualquier ánima sola, perdida y hambrienta que pase por allí.

La monomesa, estaba incrustada a la mesa de servicio de los camareros de tal manera que iban y venían constantemente sobre mí desde proa, estribor y popa,  pues a mi lado había un pasillo estrecho donde cabían varias bimesas (¿queréis que os lo explique también?). El ir y venir constante convertía la mesa más solitaria del local en el metro cuadrado más concurrido del restaurante.

Para abreviar, tuve que luchar por rebañar el primer plato  (a falta de cantidad suficiente y sabiendo lo que me venía encima) mientras la camarera me lo quitaba de las manos entre mis exclamaciones ahogadas: “un segundo…un segundo! UN segundo!!”.

El segundo (segundos más tarde) precipitó sobre la mesa  con menor cantidad que el anterior, y para finalizar se me ofreció un café con leche bastante tibio encima de la mesa. Tras 5 minutos leyendo el periódico se me retiró el vino y la gaseosa de forma preventiva -no fuese que la transacción surgiese poco provechosa para el restaurante-. Para pagar se me dejó abandonado en la barra, atendiéndome en varias fracciones de 2 segundos e intervalos muertos de minutos y minutos.

Seguro que diréis: Ey, que esto no es un restaurante de lujo, es una cervecería…pues claro! Aún así el calor humano no tiene precio, ni clase ni condición. Habría bastado con un poco de humanidad.

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Posted in rincones.

4 comments

4 Replies

  1. cesarjsoto sep 23rd 2010

    Desconozco el menú diario del ese bar, solo he ido en fin de semana. Eso si, siempre he comido estupendamente de carta. En cuanto al servicio lo veo normalito, no me han metido prisa ni nada de lo que cuentas. Ah, siempre he comido en la terracita que ponen en verano. Quizás los dias de diario con el mogollón de las oficinas ocurra lo que dices.

    Lo que si tengo que correjirte (y la verdad, me sorprende) es tu aprecición del barrio de las Tablas. Se me ocurren mucho defectos para ese lugar, pero “erial”, “desierto de asfalto y hormigón”? No tengo datos, pero te aseguro que está muy por encima de la media de Madrid en cuanto a parques y jardines. Las avenidas son anchisimas lo que no produce la sensación de “ahogo” tan característicos de otras zonas madrileñas. Además, si es por bares en un radio de 50 metros tienes 9 restaurantes/cervecerias más, asi que opciones tenías, si tu sensible espiritu y esquisito paladar no se veían complacidos en ese lugar.

    Ah, el precio. Todavía recuerdo con horror un plato de coliflor cocida en uno de tus restaurentes “alcobendeño-poligondianos” favoritos (si, el “alaquemareo”). Aparte del grado de cocción de la colifor que era semi-puré había que añadir el dedito del profesional camarero y la marca de la parte de abajo de un plato que venia sobre mi apeticible delicatessen gastronómica. Eso si, el menú barato y mucha humanidad (sobre todo olor a )

    En resumen, esta entrada la veo un poco panfletoide.

    Salu2

  2. Primero de todo gracias por darle color a este artículo.

    No es lo mismo ser un cliente desconocido que vivir casi enfrente de esta cervecería y ser cliente habitual. Yo creo que cualquier persona tiene derecho a un trato justo como cliente independientemente de las veces que vaya al local a consumir (al margen del precio ó cantidad de un menú). Lamentablemente, ese no fué mi caso.

    En cuanto a mi apreciación, voy a aclarar un detalle: Las Tablas es un distrito amplio, espacioso y con zonas ajardinadas. Es un buen sitio para vivir. El único problema es que para que realmente esté ajardinado tienen que pasar 5-10 años más para que los árboles crezcan lo suficiente para ofrecer algo de sombra frente al sol que se estrella sobre las amplias calles. A todas vistas, las amplias calles benefician el espacio y también que la temperatura suba más de lo habitual respecto a otros distritos de Madrid. Además no todos los rincones de Las Tablas están tan bien provistos de comercios y locales, y de día o de noche -salvo el flujo de gente que va a trabajar en los alrededores- no se suele ver casi ni un ánima por las calles.

    Por mi parte, ojalá hubiese tenido la oportunidad de comprarme un piso en Las Tablas, porque estoy seguro de que en una decena de años será un sitio espectacular para vivir. Mientras tanto, me seguirá pareciendo un erial.

    En cuanto al restaurante AlaMarea, la cocina es sencilla, no siempre acertada pero el trato siempre fué bueno, desde el primer día. Estamos hablando de trato, y si me cobran algo de más por un menú (no me viene de un euro) sólo espero que se me trate correctamente.

  3. cesarjsoto sep 24th 2010

    No pierdo mas el tiempo con esto. Así que seré escueto:
    - No soy cliente habitual de ese bar. He ido 3-4 veces así que no tengo trato de favor. Insisto, no he ido un día de diario, siempre en fin de semana y a la terraza
    - Erial: adjtivo dicho de una tierra o de un campo: Sin cultivar ni labrar (RAE). Las Tablas no es el Retiro, pero jardines y parques hay para aburrir. Cierto es que para tener sombras faltan unos años. Que la amplitud de calles implica mas calor es de chiste. Cuando quieras compara el calor en el barrio del Pilar (por decirte uno cercano y de calles estrechas) con el que tenemos aquí.
    - Cuantas veces has venido un sábado por la mañana de paseo por las Tablas?
    - Mala cocina aunque barata sigue siendo mala.

    En fin, me reitero, un post vanal, con pretensiones poéticas y alejado de la realidad

  4. Entiendo que veas todo esto como algo poético, pues es como a mí me gusta escribir. Veamos si se ajusta a la realidad con unos cuantos artículos y opiniones que como la mía no tienen por qué ser objetivas:

    2006 2007 2008.1 2008.2 2008.3 2010

    Para acabar, aquí hay más información de la mano de gente que vive allí.


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